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lunes, 21 de enero de 2019

Benavente y sus contornos durante la Guerra de la Independencia



Llegado Napoleón a España el 12 de noviembre de 1808, sobre el 3 de diciembre entró en Madrid con unos 60.000 hombres.

En 24 de diciembre Moore del ejército inglés entró en Benavente con una tropa relajada e indisciplinada, que arruinó el puente de Castrogonzalo y avanzando hacia Astorga dejó en Benavente un destacamento para controlar los pasos del Esla, dándose diferentes escaramuzas en la zona entre ingleses y franceses que retardaron el avance del ejército francés, hechos conocidos por los historiadores como "la Carrera de Benavente".


El 30 de diciembre Napoleón entró en la villa alojándose en una casa de la plaza de Los Bueyes, produciéndose una huida masiva de la población de la villa, dándose en el lugar una serie de saqueos. El 1 de enero de 1809 abandonó Napoleón la villa dirigiéndose hacia Astorga.


Consecuencias irreparables de la ocupación de la villa tendrán lugar al incendiarse el Convento de S. Francisco así como la fortaleza y palacio de los Condes, pero para saber más debes seguir consultando:

miércoles, 28 de noviembre de 2018

La crisis del siglo XVII en Europa




Por Marcelo Ferrando Castro, el 19 de Septiembre de 2008

El período de crisis por la que pasó Europa en el siglo XVII fue uno de los más duros de la historia. No sólo por la regresión económica de ese momento, sino por el enorme descenso demográfico sufrido, impactos ambos, que se dieron principalmente en la zona mediterránea. Una crisis, que lamentablemente se pudo haber evitado de haber tomado las precauciones correctas.
Luego del proceso de expansión vivido durante los siglos XV y XVI, Europa se fundió en una profunda crisis que duró casi un siglo. Una crisis que la caracterizan diversos rasgos, siendo el principal el demográfico, ya que desde finales de la Edad Media la población había aumentado continuamente, hasta que se detiene bruscamente en el siglo XVI llegando incluso a retroceder en muchos lados.

--> Los motivos de este estancamiento fueron el hambre, las guerras y sobre todo, la peste, una enfermedad que se creía superada luego de que en el siglo XV arrasara con casi la mitad de la población del continente, pero que rebrotó con mayor virulencia agregándole esta vez, otras enfermedades mortales como el tifus y el cólera.
El hambre se debió a una secuencia de malas cosechas, ya que la agricultura era la principal actividad económica, pero sin embargo no se desarrollaron nuevas técnicas para aumentar así la producción. Una producción que debía aumentarse ya que el aumento considerable de la población los siglos anteriores exigían una mayor demanda, lo que provocaba que todo lo que se producía, era consumido inmediatamente.

--> A modo de ejemplo, la Guerra de los Treinta Años (foto, Gustavo II Adolfo, rey de Suecia), que tuvo a Suecia y Alemania como protagonistas, produjo que algunas regiones perdieran hasta un setenta porciento de su población e incluso más, como la ciudad alemana Saco de Magdeburgo, que pasó de 30.000 habitantes a 5.000, y al finalizar la mencionada Guerra quedó con menos de 1.000.
Otro de los factores determinantes fue la crisis económica, cuando se provocó un retroceso general del comercio, luego del auge provocada por la abundancia de metales preciosos, lo que permitía que los precios subieran ya que existía una gran demanda de productos. Pero en este siglo los precios oscilaron permanentemente, perjudicando así a gran parte de la población, aunque algunos lograron prosperar, como los burgueses que acrecentaron su importancia comparados con otras clases sociales.
pero este impacto fue bastante desparejo y unas zonas fueron más afectadas que otras. La peor parte se la llevó la mediterránea, que dejó de ser el centro de desarrollo económico, mientras que Italia y la Península Ibérica ingresaron en un gran período de decadencia. Entretanto Francia vivió una situación intermedia, ya que mientras políticamente adquirió una gran influencia a nivel continental, económicamente quedó muy rezagada ante Inglaterra, que se comenzaría a afianzar como potencia mundial. Y esto es debido a que en este país, como en los Países Bajos, y Suecia, la crisis no fue tan significativa.
Pero, ¿que sucedió para que esto aconteciera? la respuesta es simple ya que debemos comprender que pese al desarrollo de la industria y el comercio en los siglos anteriores, la agricultura seguía siendo el factor económico determinante, y casi toda la población vivía aislada en el campo consumiendo lo que ellos mismos producían.
Mientras tanto, los acaudalados adquirían puros bienes santuarios, por lo que este dinero no era reinvertido en el desarrollo y la producción, sino que era más bien invertido en préstamos a las monarquías absolutas, que muchas veces las invertían en guerras, o si no en productos de lujo y otros fines no tan productivos.

Por este motivo no sólo el hambre afectó a una gran cantidad de la población, sino que disminuyeron enormemente los matrimonios, descendiendo consigo la tasa de natalidad. Pero a esto se debe agregar que la mala alimentación acarreaba enfermedades y epidemias, las mencionadas anteriormente.
Las guerras fueron el tercer factor determinante en esta crisis, ya que no solo debemos contar las muertes por influencia directa de las batallas, sino que los daños provocados en otros campos, como pueden ser las cosechas y el aumento de las cargas fiscales colaboraron en esta crisis.

--> Y si queréis buscar un ejemplo claro y práctico, no hay uno mejor que el de Italia (foto, Galileo Galilei, astrónomo italiano). Allí durante los siglos anteriores se desarrollaron las primeras industrias textiles, las que tenían un rotundo éxito, pero ya desde el siglo XVI se dedicaron a proveer exclusivamente a las cortes con productos de mucho lujo, y las ganancias obtenidas eran invertidas por los comerciantes en propiedades agrarias y por supuesto, en préstamos para los reyes y nobles.
Esto llevó a que no se invirtiera absolutamente nada en la industria, llevando al final a una crisis económica muy profunda, cuando ese país tuvo la gran oportunidad de transformarse en una potencia en ese momento, y de haber sido así, ¿quién se anima a predecir como pudo haber continuado la Historia?
Ahora, el mayor caso de lo inverso es Inglaterra, donde se fomentó el desarrollo de la agricultura y una enorme producción industrial que favorecieron en definitiva, la expansión comercial de ese país, principalmente gracias al empleo del comercio ultramarino.
Así es como encontramos a dos países que tomaron decisiones completamente opuestas y vemos el resultado obtenido por unos y por otros. Y si vamos a la realidad, y traspolamos esto hasta hoy en día, podemos ver que muchas diferencias aún se notan, y los comienzos de este presente los podemos hallar en este período histórico.
Este fue el panorama de Europa en el siglo XVII y su profunda crisis, con sus causas bien delimitadas al igual que los resultados obtenidos por la mala administración de los ingresos. A su vez podemos obtener una conclusión personal de todo esto, y se da con nuestras propias finanzas…muchas veces es mejor no malgastar el dinero obtenido, para así evitarnos problemas en el futuro, y que no se me malinterprete que tampoco debemos ser avaros, sino simplemente, más cuidadosos, y más con la situación económica mundial de estos tiempos.
Tomado de ....

jueves, 15 de noviembre de 2018

Las leyes de Toro. La herencia legal de Isabel la Católica

El 7 de marzo de 1505 se aprobaban en Castilla las leyes de Toro, un conjunto de 83 normas promulgadas en la ciudad de Toro bajo el reinado de Juana I, también conocida como Juana la loca. Sin embargo, esta iniciativa surgió a raiz del testamento de su madre, Isabel la Católica, empeñada en dotar a la Corona de Castilla de un sistema de justicia moderno y que armonizara el orden legislativo en todo el territorio.
Aunque cinco siglos después, estas leyes han quedado casi en el olvido, hay algunas que todavía están vigentes, como la que se refiere a la usurpación de títulos nobiliarios. En alguna ocasión, hasta el Tribunal Supremo ha llegado a reconocer su validez en sentencias referidas a la sucesión de nobles españoles. Además, aunque a lo largo de la historia se han ido actualizando e incluyendo en numerosas recopilaciones legislativas, estuvieron vigentes y sirvieron de base hasta la redacción del Código Civil, que se aprobó en 1889.
Las leyes de Toro eran sólo 83, pero supusieron toda una revolución para su época, ya que sentaban la base del ordenamiento jurídico que más tarde se aplicaría en toda España, al unificar los diferentes fueros municipales que existían hasta el momento. Trataba distintos aspectos del derecho moderno, colocando los pilares para resolver disputas sucesorias o herencias. También abordaba la legislación matrimonial, sin olvidar el derecho penal y procesal, aunque su aplicación fue principalmente en el ámbito civil.
Uno de sus objetivos fundamentales fue regular y garantizar los privilegios de la nobleza y de la Iglesia. De hecho, según los historiadores, una de sus máximas aportaciones fue la creación de la figura del mayorazgo, que regula la vinculación de los bienes de una familia para que éstos no se puedan dividir, sino heredar por una sola persona, para que así las familias nobles no perdieran poder por las disputas de sus herederos. Tomado de......Expansión

miércoles, 31 de octubre de 2018

Estudio de altura


 Un estudio de una necrópolis hallada bajo la iglesia de San Salvador de Palat del Rey, siglo X, la más antigua de León, desvela detalles de los leoneses del medievo desconocidos hasta ahora, como que su altura media era de 1,63 y 1,51 metros, varones y mujeres respectivamente, y su esperanza de vida 26,2 años.
En total, se han investigado sobre los restos óseos de 400 personas, de entre los siglos XIII y XVI, que fueron hallados en 1987 durante unas excavaciones que se hicieron en esta iglesia mozárabe por el departamento de Antropología Forense de la Universidad de León, según ha explicado hoy a EFE su director José Luis Caro.
"Hasta ahora se hablaba de la gente de León, pero no sabíamos cómo eran", ha explicado.
Así la investigación ha arrojado detalles como que la mortalidad infantil era "altísima", de cerca de un 20 por ciento, y que el 23 por ciento de la población no llegaba a los 20 años.
Cuando se llegaba a adulto, la esperanza de vida era de 39,4 años y, aunque había alguno que llegaba a los 60, el porcentaje no alcanzaba ni el seis por ciento.
Hasta 1830, cuando se crearon los cementerios civiles, se enterraba a las personas en las iglesias y, cuando estas se llenaban, los camposantos se hacían a las afueras.
Tal es el caso de Palat del Rey, donde se han hallado restos óseos de 400 personas, sobre las que se ha estudiado también las enfermedades que sufrían y que tenían reflejo en los huesos.
Se trataba de un barrio artesano, en el que las enfermedades articulares tenían que ver con el trabajo que desempeñaban, carpinteros, herreros, azabachería, entre otros.
Así, en sus restos aparecen pequeños huesos, que corresponden a lesiones asociadas con estos oficios, fracturas de huesos, ligamentos y articulaciones, artrosis e incluso enfermedades metabólicas por deficiencias de hierro.
Todos estos detalles los desvelará esta noche en una conferencia que dará tajo el título "Las huellas de la historia. La población de León a través de sus huesos".
Desde este departamento de la Universidad de León, se han efectuado estudios en más de 40 poblaciones de Castilla y León y "han dado resultados similares".
En cuanto a las características físicas de todos estos, en lo que concierne en la altura, casi se mantiene hasta el siglo XX, cuando se cambian los hábitos alimenticios.
Fuente: Soitu.es . Tomado de ....

martes, 23 de enero de 2018

En España nos faltó la guillotina


Arturo Pérez Reverte

"En España nos faltó la guillotina"


Antes de que trescientos mil ejemplares de El asedio (Alfaguara) tomen el próximo miércoles las librerías de España, Arturo Pérez-Reverte se fue a navegar solo, “nada, fui a Ibiza y volví”, para pertrecharse de la soledad y los silencios que le van a faltar en la vorágine de promoción en la que ya está metido. Ha trabajado duro dos años, dice este marino lector “que ocasionalmente escribe novelas”. Dos años de ensamblaje, después de tanto ir y venir, y leer, y pisar Cádiz. Cuenta Pérez-Reverte que El asedio es una novela moderna con personajes y sucesos de dos siglos atrás. Con esa vehemencia imposible que se gasta, cuenta, como verán, muchas más cosas. El Cultural publica hoy en exclusiva un capítulo de la novela.


Ha escrito Pérez-Reverte una novela con todos los palos de su baraja y los triunfos que viene acumulando de sus partidas anteriores. El asedio es una novela de misterio, de mar, de amor, de política, de ciencia y de historia de España, por decirlo a la velocidad con la que Arturo habla. Es el relato de un gran fracaso. La historia de un mundo que se acaba y otro que no llega a nacer. Poblada de personajes con vidas derrotadas, entre los que destaca esa Lolita Palma que bien pudiera ser una Jane Austen enamorada del Cayetano Rivera de la época. Comerciantes avispados, artilleros franceses, jovencitas asesinadas, corsarios, policías corruptos y mucha pólvora completan la escena. Ya se sabe que en las novelas de Pérez-Reverte pasan muchas cosas. Estamos en la Cádiz de 1811.

- ¡Qué Cádiz! ¿Era, efectivamente, la ciudad más liberal de Europa?
- Lo era, lo era. Pero esta novela podía haberla situado en Troya, en el Leningrado cercado por los nazis, en el Madrid de 1936 o en el Sarajevo del 92. El problema que se plantea es un conflicto moderno. Pero Cádiz me daba unas características especiales: es una ciudad sometida a los vientos, con una topografía muy definida que no ha cambiado apenas en dos siglos: pones un mapa de hoy sobre un mapa del siglo XVIII y coincide casi exactamente. Todo eso me permitía moverme por ella con mucha seguridad. Es decir, Cádiz tiene esos elementos climatológicos, urbanos, arquitectónicos y geométricos que se adecuaban a mi historia.

"Lo que España tenía que haber sido y no fue"
-Además preparaba una constitución... Históricamente vivía una etapa importante...
- Sí, pero yo no quería contar eso. Eso ya lo contó Galdós y lo contó muy bien, y lo contó Ramón Solís, en Un siglo llama a la puerta, también muy bien. Yo no quería reescribir una novela histórica sobre Cádiz. Habría sido estéril, absurdo... Yo quería escribir mi novela, y que pasara en Cádiz. Una Cádiz que fue el ejemplo de la España que pudo ser y no fue. Donde la aristocracia no era de nobles, ni siquiera de dinero, sino de comerciantes, una aristocracia moderna, comparable a la Inglaterra o la Holanda de entonces, y con una clase dirigente abierta, liberal, que viajaba, que hablaba idiomas, donde la religión no era un elemento determinante, donde la política estaba supeditaba a la economía, y no al revés.

- Y era ese mar, lleno de comerciantes y corsarios, de intrigas, contrabandistas y asesinos el que lo hacía posible, ¿no?
- Sí, claro, ese continuo contacto con la civilización, con la cultura, con el comercio, con la guerra, con lo que venía de fuera, tanto libros como periódicos. Su relación ultramarina con las colonias de América hacía de Cádiz una ciudad especial, que no tenía nada que ver con el resto de España. España era entonces un lugar cerrado, oscuro, donde estaban los curas, los reyes, los ministros, y la aristocracia corrupta y acabada, mientras que Cádiz era moderna, abierta, y era el mar, sí, el que la hacía posible. ¡Me entristecía tanto pensar, mientras manejaba toda esa documentación de la época, lo que Cádiz era, lo que España tenía que haber sido y que no fue por nuestra estupidez de siempre...!

España es un país históricamente enfermo
- Cádiz como metáfora de la gran ocasión perdida. ¿Por qué se truncó la historia?
- Porque España es un país históricamente enfermo. Se ve muy bien en cuanto escarbas un poco en la historia: desde Indíbil y Mandonio, los Austrias, la Ilustración... Hasta ahora mismo... Mira cómo nos estamos cargando la democracia. En cuando se empieza a perfilar una España distinta, esa España que empieza a ser posible, la destruyen los mismos españoles: la arrogancia de unos y el fanatismo de los otros. En Cádiz, los constitucionalistas liberales no supieron ver lo que era posible y no era posible. Quisieron hacer una constitución radical de la noche a la mañana, y eso era imposible. La misma constitución tenía el gen de su destrucción. Y cuando lees las actas de los debates, ves cómo se odiaban unos a otros, cómo se puteaban, cómo usaban la Prensa como arma arrojadiza... cómo ese esquema dialéctico, terrible y destructivo, se va reproduciendo en el siglo XIX, XX y XXI. El oportunismo político ya se da en la Constitución de Cádiz. Es desolador ver cómo el español repite los errores, cómo se carga lo que se le ponga delante.

- ¿Hasta qué punto El asedio es una especie de balance, de fin de ciclo como escritor, después de estos veinte últimos años?
- Sí, lo es. Quería escribir una novela en la que de alguna manera estuvieran todas mis novelas anteriores y cupieran en ella todos mis lectores; no una novela total, que me parece una palabra pedante, pero sí lo bastante amplia como para que cualquier lector de mis distintas novelas tuviera un eco de las otras; una novela, si quieres, de madurez, con todos mis trucos, mi experiencia....

- Y su memoria, su memoria histórica particular...
- Sí, al fondo está España, como siempre. Más diluida que en Un día de cólera, Trafalgar o Alatriste, indudablemente. Pero no es una novela didáctica. Yo no quería contarle al lector lo que era España entonces, sino mover a mis personajes por esa España, de manera que al lector, mientras los acompaña, se le esté quedando pegada casi sin darse cuenta cómo era aquella España y ese mundo fascinante.

La memoria analfabeta es muy peligrosa
Pérez-Reverte se embala. No es que le duela España, es que le indigna su incultura, su falta de espíritu crítico. Se revuelve porque, dice, un país inculto no tiene mecanismos de defensa, y “España es un país gozosamente inculto”. Tiene el escritor en la punta de los dedos las batallas, los hombres, las tragedias que han hecho la historia para apuntalar sus argumentos.

- Mi memoria histórica tiene tres mil años, ¿sabes?, y el problema es que la memoria histórica analfabeta es muy peligrosa. Porque contemplar el conflicto del año 36 al 39 y la represión posterior como un elemento aislado, como un periodo concreto y estanco respecto al resto de nuestra historia, es un error, porque el cainismo del español sólo se entiende en un contexto muy amplio. Del año 36 al 39 y la represión posterior sólo se explican con el Cid, con los Reyes Católicos, con la conquista de América, con Cádiz... Separar eso, atribuir los males de un periodo a cuatro fascistas y dos generales es desvincular la explicación y hacerla imposible. Que un político analfabeto, sea del partido que sea, que no ha leído un libro en su vida, me hable de memoria histórica porque le contó su abuelo algo, no me vale para nada. Yo quiero a alguien culto que me diga que el 36 se explica en Asturias, y se explica en la I República, y se explica en el liberalismo y en el conservadurismo del XIX... Porque el español es históricamente un hijo de puta, ¿comprendes?

- Hombre, Arturo...
- Sí, el español es históricamente un hijo de puta, pero para comprenderlo, para aceptarlo, para quererlo, con lo bueno y lo malo -ahí está también su generosidad, su capacidad de olvidar y de perdonar, de empezar de nuevo- hace falta conocer sus tres mil años de desarrollo y no un pequeño periodo en el cual por sí solo no explica nada.... Me parece muy bien la Ley de Memoria Histórica, pero necesita tener una letra pequeña, un apéndice que la contextualice... Yo soy de Cartagena, y en Cartagena, que era zona roja, hubo de todo, hubo represión brutal de los milicianos y represión brutal de los falangistas. Y a mí, cuando era pequeño, me contaron las dos represiones, las dos; por eso, hablar de unos buenos y otros malos a estas alturas... Cualquiera que haya leído historia de España sabe que aquí todos hemos sido igual de hijos de puta, TODOS.

“¡No me cuentes historias!”
- No sé si sólo es cuestión de incultura...
- Si este país no fuese un país analfabeto, cuando a la gente le dicen: estos son los buenos y estos los malos, diría, ¡no me cuentes historias, que yo sé muy bien de qué estamos hablando, que yo he leído, que sé que no, que sé que los carlistas, y sé que los isabelinos, y sé que Fernando VII y sé que la Constitución, y sé que los nacionales, y los rojos, y sé que los socialistas, y sé que los comunistas... Que yo sé! El problema es que España es un país inculto, España es un país gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto, que hace ya mucho tiempo que alardea de ser inculto, y con gente así, esa Ley de Memoria Histórica es ponerle una pistola en la mano. No estamos preparados para leyes como ésas.

“¿Sabes realmente cuál es mi lamento histórico? Es que aquí nos faltó una guillotina al final del siglo XVIII. El problema de España, a diferencia de Francia, es que no hubo una guillotina en la Puerta del Sol que le picara el billete a los curas, a los reyes, a los obispos y a los aristócratas... y al que no quisiera ser libre le obligara a ser libre a la fuerza. Nos faltó eso, pasar por la cuchilla a media España para hacer libre a la otra media. Eso lo hemos hecho luego, hemos fusilado tarde y mal, y no ha servido de nada. El momento histórico era ése, el final del XVIII. Las cabezas de Carlos IV y de Fernando VII en un cesto, y de paso las de algunos obispos y unos cuantos más, habrían cambiado mucho, y para bien, la Historia de España. Nadie lo hizo, perdimos la ocasión, y aquí seguimos todavía, arrastrando ese lastre que nos dejaron aquellos que sobrevivieron y que no tenían que haber sobrevivido”.

Se acerca un lector devoto, ignorante de la gravedad de la situación, preguntando por su próxima novela. Otro, más tarde, le pide que le firme Cuando éramos honrados mercenarios, que lleva en su mochila. Al escritor le ruborizan los elogios y quiere que termine la escena vaporosa lo antes posible. Aparece el gran tímido que lleva dentro, tan alejado del bravucón que se mete en mil batallas. “Estas muestras de afecto me hacen sentirme mal, sentirme responsable, yo sólo soy un tipo que escribe, que mete mensajes en una botella sin esperar retorno”.

Ajuste de cuentas con el mundo
Siempre he creído que Pérez-Reverte habla como sus rudos personajes, pero que es él quien se parece a ellos, y no al revés. “La literatura -dice- es como el alcohol: nadie pone lo que no tiene. O lo robas, o lo tienes. Y a mis personajes los he hecho yo. No he bebido en fuentes documentales solamente. Es mi propia mirada sobre el mundo la que vierto en los libros. En ellos está mi sentido de la amistad, de la vida, de la muerte, de la lealtad. Creo que soy un escritor coherente”.

-Esa fama tan cimentada que lo acompaña, fama de independiente y libre, también de cierta chulería...
- ¿Y qué tiene de malo eso?
- ...fama de hombre herido...
- Herido no... ¿por qué? Bueno, acaba la pregunta...

- ...de estar en un continuo ajuste de cuentas con el mundo.
- Es que a mí el mundo que he visto no me gusta. Sí, es verdad, estoy herido por el mundo. Mi vida ha sido una sucesión de haitís... Y de Haití es tan culpable el azar como la estupidez de los hombres... y en mi vida, en mis artículos y en mis libros intento ajustar cuentas con el uno y con el otro. Porque a mí me han hecho los libros que he leído y las cosas que he visto. Y los libros me han servido para digerir e interpretar las cosas que he visto. Sin los libros no habría podido sobrevivir personalmente a muchas de esas tragedias que he visto, a Sarajevo del 92, al Beirut del 76, a Eritrea del 77. Esa colección de fotos, de fantasmas, de haitís que tengo en la memoria, sin esos libros como analgésico, como clave, me habría sublevado, estaría disparando contra la gente. Los libros me han dado cordura. Me han hecho digerir lo indigerible. Sin todos esos libros, estaría perturbado seriamente, sería una persona muy desagradable.

Todo Titanic tiene su iceberg
-Las cosas parece que han cambiado poco desde su Territorio Comanche de hace 20 años.
-El hombre moderno se niega a aceptar las reglas: el mundo es un lugar peligroso, hostil, todo Titanic tiene su iceberg, y nos negamos a verlo. La gente se deja timar por las agencias de viaje que hablan de lugares paradisíacos, pero el mundo es un sitio muy jodido. Es que los barcos se hunden, y los virus te infectan, y las balas te matan... es asombroso que la gente se niegue a aceptar que el mundo es un lugar así, pero los viejos lo sabían y nosotros lo hemos olvidado. Mira el cuadro de Brueghel el Viejo del Prado: esos viejos lo sabían, y con nuestra estupidez lo olvidamos todo y pagamos el precio de ese olvido. Y oímos: “¡Que me saquen de aquí!... ¡Que el gobierno intervenga!...” Pero, gilipollas, ¿por qué te has metido?

“El mundo es un sitio muy duro, sí”, remata el escritor, y continúa: “Pero, escúchame una cosa: cualquier médico de urgencias de un hospital, cualquier penalista que se pasea por la cárcel, cualquier chica que trabaje con marginados conocen la dureza del mundo. No hace falta ir a la guerra... Esto que tenemos aquí, en Occidente, es la excepción, el mundo real es aquello. Y ya no estamos preparados para defendernos frente al mundo."

Un trabajo, no un don divino
-Hace tiempo le oí decir que nunca pertenecería al mundo hipócrita, falso, lleno de envidias que es el mundo literario. “Prefiero -recuerdo que decía- estar fuera de todo esto y estoy muy feliz de no deber nada a nadie, en el terreno literario”.
- Ya ves que he sido coherente, que han pasado los años y he seguido mi camino. No debo nada, no, pero por eso no me creo mejor que nadie. Simplemente, no pertenezco a ese mundo; no voy a veladas literarias, ni a Hay festivales, ni a la Feria del libro (aunque a lo mejor este año voy). Me mantengo fuera. ¿Por qué? Porque no lo necesito. No veo que haya relación entre dar un ciclo de conferencias sobre la literatura del próximo milenio y escribir novelas. Y yo escribo novelas. Y trabajo todos los días y lo mejor que puedo. Esto es un trabajo, no un don divino. No soy un artista. Tengo una obligación moral conmigo mismo y con la gente que me lee. Tengo que concentrarme en eso y no ir por ahí teorizando sobre literatura, que me importa un carajo.

- Si, pero ahora es usted académico.
-Ya, pero eso no lo pedí. ¿Quién iba a rechazar ese honor? Estoy encantado, además. Estar entre gente sabia es un privilegio. Dice Javier Marías que la Academia es lo más parecido a un club inglés que ha visto en su vida. Pero no, no es un club, es algo abierto al mundo, a América; es un lugar de trabajo interesantísimo. Formar parte de ese grupo es un honor inmenso.

- ¿Lee los libros de otros colegas, o sólo libros de Historia?
-(Silencio largo, largo) Es evidente que algunos leo. Leo los libros de mis amigos. Leo poco, pero poco por dos razones: primero, porque tengo 58 años y me queda un tiempo limitado. Y prefiero leer historia, o clásicos griegos y latinos, que es lo que me gusta. Ya no leo prácticamente novela, pero releer a Montaigne, a Virgilio, a Suetonio, a Plutarco... eso sí me alimenta, me es útil. Yo voy cambiando, así que siempre me resulta una lectura diferente.

En el making-of de la entrevista se han quedado algunas curiosidades del escritor. Ahí van éstas: “Desde hace 25 años veo dos películas diarias en mi casa”... “De esta novela no sale una película, es demasiado compleja”... “Antes de tener éxito con mis libros, yo era igual de chulo”... “Sé que hay gente que mataría por mí y otra que no me soporta”... “No creas, yo también tengo mis ternuras”...

Y alguna perla más.

Blanca BERASATEGUI

martes, 30 de mayo de 2017

Demografía en España: Aumenta la esperanza de vida

La esperanza de vida aumenta más de 40 años en un siglo ( Tomado de...El País)

Entre 1910 y 2009 los españoles viven, de media, el doble de tiempo






La esperanza de vida de los españoles se ha duplicado en apenas cuatro generaciones. Entre 1910 y 2009 la ganancia de un recién nacido ha sido de más de 40 años respecto a la expectativa que tenía su bisabuelo cuando era un bebé. Estos 40 años son el doble de la vida media de una persona hace un siglo. El avance ha sido mayor en mujeres (creció 42,6 años hasta los 84,5) que en hombres (38,8 hasta los 78,4), según un estudio que analiza las causas de este espectacular incremento hasta la primera década de este siglo.
De la combinación de motivos sociales, económicos, demográficos, sanitarios y epidemiológicos que explican esta evolución, el trabajo ¿Por qué vivimos más? Descomposición por causa de la esperanza de vida española de 1980 a 2009, elaborado por el profesor de la Universidad Internacional de La Rioja Juan Manuel García González, destaca dos aspectos. En una primera etapa, la reducción de la mortalidad infantil. En una segunda, el impacto del control de las enfermedades cardiovasculares, que —junto a otras cuestiones— ha permitido ganar vida en edades cada vez más avanzadas, a un ritmo paralelo al envejecimiento de la sociedad española. Ello ha hecho posible que solo las japonesas (87 años) tengan una mayor esperanza de vida que las españolas (85,1; según datos de la OMS de 2012).

El control de la mortalidad en los niños menores de 4 años es responsable, por sí solo, de un 50% del incremento alcanzado ya que las mejoras a edades más tempranas tienen un mayor impacto en la tasa global (se gana mucha más edad si se corrigen los fallecimientos en bebés que en adultos). En ello ha tenido que ver los avances en la atención del parto, así como la lucha contra las principales enfermedades infecciosas: meningitis, neumonías, diarreas o la tuberculosis, cuya tasa de mortalidad se encontraba hace 100 años en 20 casos por 10.000 habitantes y ahora es prácticamente inexistente.
A partir de 1970 las mejoras se concentran en el aumento de esperanza de vida en las edades más avanzadas. El autor del trabajo, publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas, echa mano de la expresión “revolución cardiovascular” para subrayar los avances frente a los accidentes cerebrovasculares (ictus) o patología isquémica (infartos), gracias a las mejoras introducidas en el control de la hipertensión arterial, el colesterol, el tratamiento de la insuficiencia cardiaca o la reciente reducción del tabaquismo entre los hombres. Con todo, la Sociedad Española de Cardiología advirtió recientemente que las muertes debidas a estas dolencias habían aumentado tras una caída continuada en los últimos 20 años.
El papel de la otra gran causa de muerte, el cáncer, en la expectativa de vida también ha sido positivo, aunque su impacto “es más complejo, debido a las diferencias en incidencia y mortalidad en los distintos tipos de tumores”, explica el autor del trabajo. El envejecimiento de la población favorece la aparición de la enfermedad, ligada a la edad, aunque la mortalidad por los tumores está cada vez más controlada gracias a los avances en los tratamientos y la detección temprana.
El artículo también describe la irrupción de las enfermedades neurodegenerativas, como el alzhéimer, que se han de tomar en cuenta "no solo por los efectos demográficos o epidemiológicos, sino por su impacto en la calidad de vida de los afectados y sus familiares".

El ritmo de aumento anual de la expectativa de vida se mantiene constante en torno a los tres meses y medio o cuatro meses
Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona
Más allá de los años que analiza el trabajo, en la segunda década del siglo XXI “el ritmo de aumento anual [de la expectativa de vida] se mantiene constante en torno a los tres meses y medio; de forma que cada cuatro años se gana uno”, explica Albert Esteve, director del Centro de Estudios Demográficos en la Universidad Autónoma de Barcelona. En 2012 hubo un pequeño susto que puso en alerta a los demógrafos al reducirse ligeramente (de 82,3 años a 82,2), una circunstancia que se atribuyó a una anormal mortalidad por la gripe.
Pero en 2013, volvió a aumentar la esperanza de vida hasta los 82,8 años lo que despejó todas las sombras. De mantenerse la tendencia de los últimos años, la mitad de los niños que nacen ahora llegarán a los 100 años, según comenta Esteve. “A medida que crecemos, nos vamos beneficiando de las mejoras sanitarias que repercuten en el aumento de las expectativas de vida”, relata este demógrafo para explicar que todos estos bebés rebasarán el siglo de vida.
Hay quienes defienden que el límite de la expectativa de vida humana está cercano, aunque Esteve se alinea con demógrafos como el estadounidense James Vaupel, muy conocido por sus trabajos en la materia, más optimistas respecto a la extensión de los límites de la existencia humana. “Si durante los últimos 100 años hemos conseguido vivir unos 40 años más ¿Por qué no vamos a ganar otros 40 en el próximo siglo?”, se pregunta.
Ante este escenario, el responsable del CED anima a replantear algunas ideas a medida de que aumenta el número de personas mayores. Por ejemplo, revisar el concepto de viejo. “Estamos muy obsesionados con la frontera de los 65 años, pero si la esperanza de vida aumenta al mismo ritmo y en otros 100 años llega a los 120, esa edad será la mitad de la vida”, apunta.
“Hay quien plantea usar el término viejo para hablar del momento cuando queda un promedio de 15 años de vida por delante o menos”, propone. Pero hay más opiniones. Salvador Peiró, del Centro Superior de Salud Pública de la Comunidad Valenciana plantea separar esta idea de una edad concreta y apuesta por vincular esta etapa al estado de salud de la persona.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Títulos del Rey de España: Felipe VI

Además de los ya conocidos títulos de Majestad Católica, Rey de Castilla, de Aragón, de Navarra y Granada, el Rey ostenta estos títulos: 
- Rey de JerusalénEl reino de Jerusalén tan solo estuvo vigente a lo largo de dos siglos (1099-1291), fundándose a raíz de la 'Primera Cruzada' llevada a cabo por el papa Urbano II con el propósito de conquistar aquellos lugares, Jerusalén entre ellos, considerados como sagrados. El nombramiento en 1504 de Fernando el Católico como rey de Nápoles se trajo hacia España el título al trono del reino de Jerusalén y desde entonces la corona española ostenta dicho cargo; de ahí que Felipe VI, además de España, sea también rey de Jerusalén. 
- Rey de las Dos SiciliasEl Reino de las Dos Sicilias fue un antiguo Estado de Italia meridional, creado en 1816 y anexionado por el Reino de Italia en 1861. Comprendía los territorios de Nápoles y Sicilia y fue gobernado por una rama de la Casa de Borbón española, descendiente de Carlos III de España, él mismo rey de Nápoles y de Sicilia como Carlos VII.
- Rey de ValenciaEl reino de Valencia1 fue un reino creado por el rey Jaime I el Conquistador que abarcó desde la reconquista de la taifa de Valencia en 1238 hasta 1707, año en que con la promulgación de los Decretos de Nueva Planta para los reinos de Aragón y Valencia sus instituciones fueron abolidas y sus fueros sustituidos por los castellanos; desde esa fecha hasta la división territorial de España en 1833 acometida por Javier de Burgos, el reino de Valencia mantuvo ese nombre como territorio dentro de las diferentes administraciones de la España de los Borbones.
- Rey de GaliciaEl reino de Galicia fue una entidad política surgida en la Edad Media como monarquía privativa durante un breve tiempo, escindidia y reunida en varias ocasiones con el reino de León y, finalmente, con la corona de Castilla, sirviendo de base para la conformación contemporánea de la región de Galicia, precedente histórico de la Comunidad Autónoma de Galicia.
- Rey de Mallorca
El Reino de Mallorca fue creado por Jaime I el Conquistador tras su conquista en 1231. En 1262 murió Alfonso, el primogénito del rey (quien iba a heredar Aragón y Valencia). Entonces, Jaime redactó un nuevo testamento por el que otorgaba Mallorca a su hijo Jaime. El reino comprendía las islas Baleares — Mallorca, Menorca (todavía bajo el poder de un soberano musulmán aunque tributaria desde 1231), Ibiza y Formentera.
- Rey de Sevilla
El reino de Sevilla fue una jurisdicción territorial o provincia de la Corona de Castilla desde su reconquista en el siglo XIII hasta la división territorial de España en 1833. Fue uno de los cuatro reinos de Andalucía. Se extendía aproximadamente por el territorio de las actuales provincias de Huelva, - Sevilla y Cádiz y la depresión de Antequera, englobando además algunos municipios en la actual provincia extremeña de Badajoz.
- Rey de Córdoba
El reino de Córdoba fue una jurisdicción territorial o provincia de la Corona de Castilla desde la reconquista hasta la División territorial de España en 1833. Fue uno de los cuatro reinos de Andalucía.
- Rey de Murcia
El reino de Murcia fue una jurisdicción territorial de la Corona de Castilla desde su reconquista en el siglo XIII hasta la división provincial de 1833, acometida por Javier de Burgos. Se extendía aproximadamente por el territorio de la actual Región de Murcia, la parte sur-este de la provincia de Albacete, Villena y Sax en Alicante y por algunas localidades de la actual provincia de Jaén.
- Rey de Jaén
El reino de Jaén fue una jurisdicción territorial o provincia de la Corona de Castilla desde la reconquista hasta la división territorial de España en 1833. Conocido como el "Santo Reino", comprendió un territorio que coincide aproximadamente con la actual provincia de Jaén y fue uno de los cuatro reinos de Andalucía.
- Rey de Los Algarves
El título de "Rey de Algarve" fue utilizado por primera vez por Sancho I de Portugal, después de la primera conquista de Silves, en 1189. Silves era sólo una ciudad del imperio almohade, aunque a estas alturas todo Al-Ándalus se hallaba unificado bajo su dominio. Así, D. Sancho usó alternativamente en sus diplomas las fórmulas "Rey de Portugal y de Silves" o "Rey de Portugal y del Algarve"; excepcionalmente, acumuló los tres títulos en los de "Rey de Portugal, de Silves y del Algarve".
- Rey de Algeciras
El Reino de Algeciras de la Corona de Castilla tiene su origen en 1344, cuando Alfonso XI conquistó el reino meriní de Algeciras. Desde ese momento el título de "rey de Algeciras" figuró entre los títulos de los monarcas castellanos y hasta la actualidad lo hace entre los títulos de la Corona de España.
- Rey de GibraltarEl Reino de Gibraltar fue un reino taifa musulmán de al-Ándalus regido por Abdul Malik, hijo del sultán de los Benimarines entre 1333 y 1340. En 1355 el emir Isa Ibn al-Hassam se proclamó 'Rey de Gibraltar y de su tierra', tras el cerco a la ciudad liderado por Alfonso XI. En 1462 el reino de Gibraltar fue conquistado por Enrique IV de Castilla, incorporándolo a los títulos de la Corona de Castilla. En la actualidad pese a ser Gibraltar una dependencia británica, el título nobiliario de Rey de Gibraltar permanece bajo la corona española y está reconocido por la corona inglesa.
- Rey de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano (Título referido a América y a Filipinas).Como título tradicional de los reyes de España, figura el de Rey del imperio en Asia y las Indias Orientales a raíz de la unión ibérica, ya que tras el Tratado de Tordesillas la parte oriental había sido otorgada a Portugal. En cuanto a las posesiones Occidentales, se refiere a las Antillas Españolas que estuvieron bajo posesión española durante la época colonial 
- Archiduque de Austria
El Archiducado de Austria fue uno de los más importantes Estados que conformaron el Sacro Imperio Romano Germánico. Centro de la casa de Habsburgo, fue el precursor del Imperio austríaco. Los familia de los Habsburgo reinaron en España desde 1516 hasta el 1700. 
- Duque de BorgoñaEl Ducado de Borgoña fue uno de los Estados más importantes de la Europa medieval, independiente entre 880 y 1482. El feudo del duque de Borgoña correspondía aproximadamente con la región actual francesa de Borgoña. Gracias a su riqueza y vasto territorio, el ducado fue tanto política como económicamente muy importante. Técnicamente eran vasallos del rey de Francia, pero los duques de Borgoña supieron mantener una política propia. Los Habsburgo continuaron reclamando el ducado de Borgoña, en vano, y reconocieron su pérdida (Paz de Cambrai (1529), Tratado de Cateau-Cambrésis (1559), tratado de Nimega (1678)). Siguieron manteniéndose como duques titulares.Los reyes de España como sucesores siguieron manteniendo la titulación como mero prestigio.
- Duque de Brabante
El Ducado de Brabante fue un antiguo ducado situado entre los Países Bajos y Bélgica. El título de duque de Brabante fue creado por el emperador Federico I Barbarroja elevando en 1183/1184 el landgraviato de Brabante en ducado en favor de Enrique I de Brabante, hijo del conde de Lovaina.
- Duque de Milán (Tomada durante varios siglos para defender las posesiones italianas frente a Francia).
- Duque de Atenas y Neopatria (Conquistas de los Almogávares en Bizancio, tras la "Venganza catalana").
- Conde de Habsburgo
Los Habsburgo españoles desaparecieron en 1700 por causa de un rey completamente disminuido e incapaz de gobernar, Carlos II de España aunque la dinastía de los Habsburgo españoles continuó con la descendencia de Don Juan José de Austria (único hijo ilegítimo reconocido por Felipe IV) y de Don Carlos Fernando de Austria y Manrique.
- Conde de Flandes
Los condes de Flandes fueron los titulares del Condado de Flandes entre el siglo IX y la disolución formal del condado tras la Revolución francesa y la formación del reino de Bélgica en 1830, aunque honoríficamente el título todavía fue empleado por los Habsburgo de Austria hasta 1919 y por los príncipes herederos a la corona de Bélgica. Entre 1516 y 1700 todos los monarcas de la casa de Habsburgo de España, fueron también Condes de Flandes. El Tratado de Utrecht de 1713 entregó la titularidad a los Habsburgo de Austria hasta que tras la Revolución francesa el condado fue anexionado a Francia en 1795 y el título disuelto. A la creación del reino de Bélgica en 1830, el título fue empleado honoríficamente por los emperadores de Austria y lo es todavía como distinción de los príncipes herederos de Bélgica.
- Conde del Tirol, Rosellón y Cerdaña
- Conde de Barcelona
El condado de Barcelona corresponde al territorio regido por los condes de Barcelona entre el siglo IX y el siglo XII, desde donde se formó históricamente Cataluña como una entidad política. - Señor de Vizcaya y de Molina.
El Señorío de Vizcaya fue un territorio con organización política propia existente en la actual provincia de Vizcaya desde el siglo XI hasta 1876, en que fueron abolidas las Juntas Generales de Vizcaya y el régimen foral vizcaíno. En 1379 el rey Juan I de Castilla se convirtió en señor de Vizcaya, por herencia materna, quedando dicho territorio integrado definitivamente en la corona de Castilla y luego en el reino de España. Vizcaya tuvo bandera naval propia, casa de contratación y consulado en Brujas. También tuvo dos aduanas, en Valmaseda y Orduña.
- Rey de Hungría, Dalmacia y Croacia
El Reino de Hungría fue junto con el Reino de Inglaterra, el Reino de Francia, el Reino de Polonia, el Sacro Imperio Romano Germánico y el Reino de España una de las potencias europeas durante la Baja Edad Media y parte de la Época Moderna, muchos de ellos ya habiendo desaparecido en la actualidad como regímenes monárquicos.
- Duque de Limburgo, Lotaringia, Luxemburgo, Güeldres, Estiria, Carniola, Carintia y Wurtemberg
El ducado de Limburgo pasa a formar parte de los vastos territorios gobernados por el duque de Borgoña, y seguirá la misma suerte que el estado Borgoñón, pasando a la casa de Habsburgo en 1477, formando los Países Bajos Españoles, más tarde (1713) Países Bajos Austríacos, pero siempre conservando su integridad formal, hasta que en 1794 es conquistado por el ejército napoleónico e integrado al Imperio Francés en 1795, incorporado a la nueva provincia de Meuse Inferior.
- Capitán General de las Reales Fuerzas Armadas y su Comandante Supremo (Antiguo título de Caudillo, instaurado por el Conde-Duque de Olivares).
- Gran Maestre de la Real y Distinguida Orden de Carlos III (La mayor distinción al mérito civil).
- Gran Maestre de la Orden de Isabel la Católica (Para aquellos que beneficien a las relaciones exteriores de España).
- Gran Maestre de la Orden de las Damas Nobles de María-Luisa (Exclusiva para mujeres).
- Gran Maestre de la Orden de Alfonso X el Sabio (Al mérito académico).
- Gran Maestre de las órdenes militares de Montesa, Alcántara, Calatrava y Santiago (muestra de la gran proliferación de freires durante la - Reconquista), así como de otras órdenes militares menores o Condecoraciones Españolas.
- Landgrave de Alsacia (Herencia de Carlos V)
- Príncipe de Suabia
- Conde Palatino de Borgoña
- Conde de Artois, Hainaut, Namur, Gorizia, Ferrete y Kyburgo
- Marqués de Oristán y Gocíano
- Margrave del Sacro Imperio Romano y Burgau
- Señor de Salins, Malinas, la Marca Eslovena, Pordenone y Trípoli.
- Canónigo honorífico y hereditario de la Iglesia Catedral de León y de la basílica de San Juan de Letrán en Roma. ( ... Tomado de)

domingo, 6 de noviembre de 2016

La peste negra en España

La peste negra en España

La bacteria "Yersinia Pestis" fue la culpable de que muriesen 20 millones de personas en Europa. 08-11-2009


Actualmente hay varios pueblos en España que eligen un día del año para celebrar una fiesta especial en recuerdo de la Peste Negra y conmemorar su supervivencia.

En 1348, la localidad de Puertollano fue azotada por una epidemia y sólo 13 de sus habitantes consiguieron sobrevivir. Éstos hicieron un Voto y se comprometieron a sacrificar 13 vacas para que la Virgen les protegiera. Hoy en día, se celebra "El Santo Voto", día de la Octava de la Ascensión, y se ofrece carne de vaca a todos aquellos que visitan Puertollano.
Quesa, en Valencia, rememora lo ocurrido en 1690 cuando un nuevo brote de peste deja sólo a una familia con vida. En Fontanarejo, una localidad entre Badajoz y Ciudad Real, recogen durante el 30 de abril romero fresco y lo colocan en las puertas de las casas. Al atardecer, se queman estas ramas al toque de las campanas.
Uchuraccay, la aldea de la muerte
El 26 de enero de 1983, unos cuarenta comuneros asesinaron a ocho periodistas peruanos de diversos periódicos nacionales que habían llegado a investigar una masacre cometida por la organización guerrillera Sendero Luminoso en un municipio vecino.
Murieron mutilados en una especie de rito mágico-religioso. Tras este hecho, todos los lugareños acabaron por abandonar el lugar y hoy en día, el pueblo se encuentra en mitad de la montaña pero nadie vive en él. tomado de .... la obra que aparece arriba es “El Triunfo de la Muerte”, de Brueghel el Viejo.

Puedes oirlo en directo en Millenium3, está en la tercera parte final
Otro aspecto muy curioso es sobre las máscaras de la peste, pero son de época posterior a la peste negra, del s.XVII, puedes encontrar información aquí.

lunes, 7 de junio de 2010

Para la Reflexión

Por cortesía de Rosa os adjunto este texto que creo que debe dar pie a la reflexión

AUGUSTO ZAMORA R.

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"Han empezado a celebrarse, en distintos países de Hispanoamérica, los 200 años del inicio de las guerras de independencia. Como ha sido tradición, los oropeles siguen sepultando las realidades y derechas e izquierdas celebran el episodio como epopeya. Dado el peso de los mitos creados por las oligarquías triunfantes, es tarea aún pendiente analizar con ecuanimidad los procesos independentistas que, vistos sus resultados, derivaron en una catástrofe histórica de una magnitud tal que llevará 300 años repararla.

La independencia fue resultado de factores exógenos, desatados por las guerras napoleónicas, que comenzó a gestarse con el desastre de Trafalgar, en 1803, que dejó a España sin flota de guerra y, por tanto, debilitada en sus comunicaciones con los dominios americanos. Trafalgar fue el primer acto de la tragedia que se avecinaba. El último, la invasión de España por Napoleón, que provocó la desarticulación del país.

Los que serían llamados libertadores eran un puñado de ricos hacendados, educados en Europa y unidos en su devoción hacia lo británico. Todos desfilaron por Londres, pidiendo la intervención inglesa, incluso una europea, para alcanzar su idea independentista. No debe, pues, extrañar la tradición de las oligarquías criollas de recurrir a la intervención extranjera como medio de mantenerse en el poder.

Otra funesta tradición dejaron los padres fundadores: entregar las economías nacionales a potencias extranjeras. Los gobiernos de Buenos Aires, Bogotá y Río de Janeiro (después seguirían los demás) firmaron, entre 1810 y 1815 –antes de concluir las guerras independentistas–, tratados de libre cambio (hoy libre comercio) como pago por el apoyo británico. Inglaterra pasó a controlar las economías emergentes. Los tratados de libre cambio provocaron la desaparición de las industrias locales y, con ello, cualquier germen de industrialización. Los nuevos países quedaron obligados a ser exportadores netos de materias primas –en ello siguen– e importadores de manufacturas. Inauguraron, así, el neocolonialismo. No se construyeron estados nacionales, sino estados oligárquicos, basados en el latifundismo, la exclusión de los pueblos, la dependencia extranjera y el oscurantismo. No hubo sitio para la ciencia ni lo científico.

Mito mayor es que la independencia liberó a los pueblos de la opresión. Estos siguieron tanto o más oprimidos que antes. La independencia fue formal, pues las oligarquías sólo sustituyeron Madrid por Londres. De aquel maridazgo surgió la alianza entre oligarquías e imperios, británico en el siglo XIX, estadounidense en el siglo XX. Cuando EEUU irrumpió en la región, el sometimiento a lo extranjero estaba tan arraigado en las oligarquías que aceptaron sin traumas al nuevo amo. Sólo cambiaron el bombín inglés por el sombrero tejano; Londres por Washington. El idioma era el mismo.

La suerte corrida por los indígenas es la página más negra de la independencia y, por supuesto, una de las más desvirtuadas. Las Leyes de Indias, con todas sus carencias, reconocieron derechos a los pueblos indígenas que ninguna otra potencia colonial reconocería jamás en siglos posteriores. Derecho a la lengua y a sus leyes, derecho a territorios propios y protección mínima ante los abusos de encomenderos y patrones. Todo este sistema legal fue suprimido de un plumazo por las oligarquías. Sumidos en un desamparo total, las tierras indígenas cayeron en manos de latifundistas y extranjeros, se les negaron todos sus derechos y, por último, se les masacró sin piedad.

En 1824 comenzó, en Argentina, la primera “campaña del desierto”, guerra de exterminio para expoliar de sus tierras a los indígenas. No obstante, el primer genocidio planificado de la era contemporánea ocurrió en Uruguay en 1831. Ese año, el presidente Fructuoso Rivera reunió con engaños a los charrúas en un sitio –macabramente bautizado después como “Salsipuedes”– donde 1.200 soldados exterminaron a los indígenas. Entre1860 y 1885, los mapuches sufrieron una guerra implacable del Ejército chileno. Todavía hoy, los pueblos indígenas luchan denodadamente por que se reconozcan sus derechos, y no pocos de ellos invocan –para quien quiera entender– títulos de la Corona española como prueba de sus derechos a las tierras ancestrales. Los indígenas fueron los grandes derrotados, sacrificados y olvidados de las guerras de independencia.

Los países, en fin, se vieron sumidos en cruentas, destructivas e interminables guerras civiles, cuartelazos e intervenciones extranjeras. México perdió, en 1849, la mitad de su territorio. Brasil obtuvo cerca de dos millones de kilómetros cuadrados de sus vecinos. Las guerras limítrofes, alentadas por Inglaterra, fueron una inmensa tragedia para Paraguay, en 1870, y para Bolivia, en 1883. Inglaterra se apoderó de las Malvinas, Guyana, Belice y la Mosquitia. Latinoamérica, en 1860, estaba más pobre, arruinada y postrada que nunca.

En contra de lo que se afirma, las guerras de independencia fueron todo menos revolucionarias. Al revés. Constituyeron el mayor movimiento contrarrevolucionario de la historia regional, que apartó a Latinoamérica de los poderosos cambios que se dieron en Europa y EEUU entre 1830 y 1890. Reducida a neocolonia británica, la región no supo del Estado moderno ni del capitalismo, menos aún de revoluciones industriales. De todo ello Latinoamérica fue apartada y fue, el XIX, un siglo perdido. Las raíces de su subdesarrollo, justamente, están en ese siglo. No hubo recuperación hasta finales del XIX y, en muchos casos, hasta el XX. Recuperación tardía, pues para entonces EEUU era una potencia mundial y Latinoamérica una región anclada en el siglo XVIII. Doscientos años después, buena parte de esas estructuras siguen en pie. ¿Algo, en verdad, que celebrar?"

Augusto Zamora R. es autor de ‘Ensayo sobre el subdesarrollo. Latinoamérica, 200 años después’

sábado, 5 de junio de 2010

Cambios de modos de vida

La sociedad española se ha visto sometida a cambios tan rápidos que solo la vuelta de los ojos a nuestro pasado inmediato, a ese que vivimos en nuestra infancia y adolescencianos nos hace percivirlos

¿Te acuerdas? - Los afiladores


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