lunes, 29 de octubre de 2018

Fuero de Sepulveda- Comentario de Texto


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Vamos a realizar este Comentario de Texto tomado Kairos – HISTORIA DE ESPAÑA: La Península Ibérica en la Edad Media: Los Reinos Cristianos
Ejemplo de fuero. Sepúlveda

[Crismón] En el nombre de la santa e indivisa Trinidad, es decir, Padre, Hijo y Espíritu Santo, amen. Yo Alfonso, rey y mi mujer Inés, nos place y conviene, no por ningún mandato de gentes ni por ningún artículo de amonestamiento, sino por nuestra libre voluntad, nos place confirmar a Sepúlveda su fuero, que tuvo en tiempo antiguo de mi abuelo y en tiempo de los condes Fernán González y del conde Garci Fernández y del conde son Sancho [García], de sus términos y de sus juicios y de sus pleitos y de sus prendas y de sus pobladores y de todos sus fueros que existieron antes, en el tiempo de mi abuelo y de los condes aquí nombrados.
1. Y estos son sus términos: desde Pirón hasta el Soto de Salcedón, y del requejo de la Moina hasta el castro de Frades y de Fuente Tejuela como tiene con Serrezuela hasta el Linar del Conde y como tiene el río de Aza hasta Aillón derecho a la sierra.
3. Yo el rey Alfonso otorgo y doy a los hombres de Sepúlveda este término: de Lozoya hasta aquí cuanto tuvo Buitrago bajo su poder, les doy todo, lo corroboro y lo confirmo para siempre.
8. Y no paguen portazgo en ningún mercado.
9. Si algún hombre quisiera ir a Sepúlveda, antes de un mes ningún hombre sea osado de tocar su casa.
10. Y si algún hombre de Sepúlveda matara a un hombre de otra parte de Castilla, pague la octava parte.
11. Y si algún hombre de Castilla matara a un hombre de Sepúlveda, pague cada uno según su fuero.
12. El que matare merino, el concejo no pague sino dos pieles de conejo.
13. Y si algún hombre de Sepúlveda matara a otro de Castilla y huyera más allá del Duero, ningún hombre lo persiga.
14. La calonia por hurto se pague hasta el total.
15. Quien quiera registrar una casa a causa de un hurto, vaya al juez y reclame al sayón del concejo y registre, y si lo hallara allí y si no le es permitido el registro, hágalo pechar por hurto y las novenas a palacio; y si nada encontrara, aquellos de la casa no hagan ningún juicio más.
16. Si alguna mujer abandona a su marido, pague 3000 sueldos; y si algún hombre abandona a su mujer, pague arienzo.
17. Y su algún hombre trajera de otra parte mujer ajena, o hija ajena, o alguna cosa de sus correrías y las introdujera en Sepúlveda, nadie se las reclame.
19. Todo infanzón que deshonre a un hombre de Sepúlveda, menos el rey o el señor, el mismo repare el daño y si no sea declarado enemigo.
20. Quien encuentre algo enterrado, no entregue nada al rey o al señor.
21. Si el señor hiciera un agravio a alguien y el concejo no le ayudara a recuperar su derecho, lo pague el concejo.
24. Alcalde ni merino ni arcipreste no sea sino de la villa, y el juez sea de la villa, anual y por las parroquias, y de cada homicidio reciba 5 sueldos.
28. Todo hombre que habite en Sepúlveda no tenga mañería, y si no tuviera parientes que le herede el concejo y que se den limosnas por su alma.
29. Y no hagan fonsadera a no ser por su propia voluntad.
30 Y al fonsado del rey, si quieren ir, que no vayan sino los caballeros a no ser que fuera a asedio del rey o pelea campal, y a esto vayan caballeros y los vecinos peones.
32. Y los alcaldes que la villa designe, mientras sean alcaldes, queden excusados de toda fazendera.
34. Y cuando venga el rey de la ciudad, no se haga fuerza en las casas de los vecinos para tener posada, si no es voluntad de éstos recibirles.

Puedes encontrar información sobre este tipo de repoblación en este enlace del CNICE

viernes, 19 de octubre de 2018

El gusto por las esclavas rubias

Las fuentes escritas nos cuentan que Abd al Rahman III, el primer Califa de al Andalus tenía el pelo rubio rojizo y los ojos azules. Quizás esta no sea la imagen que todos asociamos con los líderes musulmanes omeyas pero esto se debe al origen norteño de su madre y abuela. No obstante, el gusto de los miembros de la dinastía omeya por las concubinas cristianas venía de bien antiguo, lo que nos lleva a entender las características físicas de muchos de los emires y califas cordobeses.

La corte de Abderraman, de Dionisio Baixeras Verdaguer (Universidad de Barcelona)
Abd al Rahman I, el “Emigrado”, fundador de la dinastía Omeya en tierras hispánicas era hijo de un príncipe omeya y de una concubina cristiana bereber de la tribu Nafza (en el actual Túnez). Sobre las preferencias sexuales de Abd al Rahman I no sabemos demasiado pero los textos dicen que la madre de su sucesor, Hixam I, fue una esclava visigoda convertida posteriormente al Islam. El segundo emir de al Andalus era muy blanco de piel y de pelo rojizo. Poco sabemos en este sentido sobre los dos siguientes emires -al Hakam I y abd al Rahman II-, uno rubio y el otro moreno, más allá de su increíble capacidad para procrear (algunas fuentes cuentan que el primero tuvo 40 hijos y el segundo ¡87!). Si alguna de sus concubinas vino de las tierras cristianas no podemos afirmar ni negar nada.
Con Muhammad I “comienzan” los casamientos institucionales con mujeres vasconas. En la mayor parte de los casos, las uniones entre andalusíes y navarras venía dada por pactos políticos, sin descartar algunos casos en las que determinadas mujeres eran tomadas, primero como rehenes y, posteriormente, como concubinas. La primera de estas vasconas fue Ushar, esposa de Muhammady madre de Abd Allah. Este emir mantuvo la “tradición” de piel blanquecina, pelo rubio y ojos azules.
Uno de los nombres propios femeninos de mayor interés es el de Onneca (o Íñiga) Fortúnez. Fue apresada junto a su padre, el heredero al trono navarro Fortún Garcés en la localidad de Milagros en 860 y llevados como rehenes a Córdoba. En la capital del emirato pasaron más de 20 años, siendo tratados siempre de acuerdo a la categoría que merecían. Al poco, Onneca fue desposada por el entonces príncipe Abd Allah, al que dio dos hijas y un varón. Durante las décadas que pasaron en Córdoba, ella fue conocida como Durr, que significa “perla”. Muhammad, el hijo de ambos, sintió igualmente atracción por las norteñas y tomó como amante a otra vascona, Muzna, famosa por ser la madre del futuro califa de al Andalus, Abd al Rahman III. Cuando, en virtud a varios pactos, Fortún Garcés volvió a Pamplona para reclamar su trono, Onneca marchó al Norte donde se casó con Aznar Sánchez de Larraún. Fruto de este matrimonio fue la futura reina Toda, de la que ya hemos hablado en otras ocasiones.

Relaciones de parentesco entre la reina Toda, Abd al Rahman III y Sancho I

Busto de Al Hakam II. Córdoba
Los dos primeros califas de al AndalusAbd al Rahman III y Al Hakam II fueron hijos y amantes de cristianas norteñas. Varias de las concubinas del primero fueron vasconas, incluyendo la madre de su sucesor, Muzna. Por su parte, Al Hakam II, rubio, tirando a pelirrojo, con grandes ojos negros, tuvo con Subh a su futuro heredero, Hixam II.  Subh, conocida en las fuentes cristianas como “Aurora”, fue una mujer bellísima que se convirtió en un personaje muy destacado de la corte califal. Cuentan que, al haberse formado en el corazón de al Andalus, igual podía cantar baladas que departir sobre jurisprudencia y tradiciones con los sabios cordobeses. De grandísima inteligencia, y sabedora del poder cautivador de su físico, una vez fallecido el califa, dicen los textos que se convirtió durante unos años en la amante del nuevo hombre fuerte del Califato, Almanzor.
¿Qué tenían las mujeres del norte de España para encandilar a los máximos dignatarios de al Andalus? El hecho de que muchas llegaran a Córdoba en su niñez y que fueran criadas en la corte nos lleva a pensar que su formación “intelectual” debía ser profunda y adecuada a las costumbres de la época. Si a esto le sumamos la belleza y la candidez de la que nos hablan las fuentes, la solución es sencilla: navarras y vasconas fueron las preferidas para ser las esposas y madres de los más influyentes hombres de la Alta Edad Media Española.

lunes, 15 de octubre de 2018

Textos comparados de la Batalla de Covadonga



 La batalla de Covadonga vista por los cristianos
Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Aseuva, y el ejército de Alqama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de la cueva (…). Alqama mandó entonces comenzar el combate, y los soldados tomaron las armas. Se levantaron los fundíbulos, se prepararon las hondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del Señor: las piedras que salían de los fundíbulos y llegaban a la casa de la Virgen Santa María, que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los caldeos. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, los cristianos salieron de la cueva para luchar contra los caldeos; emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su hueste, y allí mismo fue, al punto, muerto Alqama y apresado el obispo Oppas. En el mismo lugar murieron 124.000 caldeos, y los 63.000 restantes subieron a la cumbre del monte Aseuva y, por un lugar llamado Amuesta, descendieron a la Liébana. Pero ni éstos escaparon de la venganza del Señor.
La batalla de Covadonga vista por los musulmanes
Dice Isa ben Ahmad al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos de al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aún quedaban en su poder (…). Los islamitas, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de sus país (…) y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por la abejas en las hendiduras de la roca. La situación de los musulmanes llegó a ser penosa, y al cabo los despreciaron diciendo «Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?».
Al-Maqqari, Nafh al-tib (s. XVII)
La historia cambia en función de quien la escribe, aquí tienes textos de un mismo hecho, la batalla de Covadonga en dos versiones diferentes. Vamos a leerlas con detalle y posteriormente vamos a analizar los dos textos y a compararlos. ¿ Porqué piensas que son tan diferentes?
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